Día Mundial de los Cuidados Paliativos

Cumplir la promesa: acceso universal a los Cuidados paliativos

Desde la Sociedad Cántabra de Cuidados Paliativos queremos dirigirnos a la ciudadanía para poner en valor la importancia de garantizar que los cuidados paliativos lleguen a todas las personas y familias que los necesiten, en igualdad de condiciones y con independencia de sus circunstancias personales. El acceso universal a los cuidados paliativos es un derecho, no un privilegio.

Nuestro objetivo es aliviar el sufrimiento y acompañar el final de la vida con dignidad, ofreciendo una atención integral, individualizada y continuada a quienes padecen una enfermedad incurable o progresiva, ya sea porque no responde al tratamiento específico o porque este no existe. Siempre es posible mejorar la calidad de vida mediante tratamientos paliativos que aborden los síntomas físicos, emocionales, sociales y espirituales.

Curar no siempre es posible. Cuidar, siempre.

Para ello, es esencial adaptarnos a la historia de vida de cada persona y actuar desde equipos multidisciplinares (médicos, enfermeras, psicólogos, trabajadores sociales, entre otros), coordinados entre sí y con los distintos niveles asistenciales, para responder a las necesidades de cada momento.

En Cantabria contamos actualmente con tres Unidades de Cuidados Paliativos mixtas, con atención domiciliaria y hospitalaria en sus respectivos hospitales de referencia: Valdecilla, Sierrallana y Laredo. Estas unidades trabajan de forma coordinada con los equipos de Atención Primaria, hospitalaria y servicios de urgencias (SUAP y 061) para asegurar una atención continua.

Además, disponemos de una Unidad de Cuidados Paliativos en el Hospital Santa Clotilde, un recurso fundamental para ingresos programados en situaciones de especial complejidad para la persona o su familia en el domicilio.

No podemos olvidar que los cuidados paliativos son un derecho de toda la ciudadanía, y las instituciones estatales y autonómicas tienen la obligación de garantizarlo.

Sin embargo, en España este derecho aún no se cumple plenamente. Según el primer Atlas Mundial de Cuidados Paliativos, elaborado por el Observatorio Atlantes de la Universidad de Navarra (Dr. Carlos Centeno), nuestro país se sitúa en el puesto 28 a nivel internacional y en el penúltimo lugar entre los países considerados avanzados, solo por delante de Corea del Sur (publicado el 8 de octubre de 2025 en El País).

Este retroceso resulta especialmente preocupante si recordamos que España fue pionera en los años 80 y 90 en el desarrollo de los cuidados paliativos. De hecho, la primera Unidad de Cuidados Paliativos del país se creó en el Hospital Marqués de Valdecilla, de la mano del Dr. Sanz Ortiz y del equipo de enfermería de Oncología Médica.

Entre las grandes carencias actuales destaca la ausencia de una Ley Estatal de Cuidados Paliativos, que garantice homogeneidad y equidad en todas las comunidades autónomas. En 2019 se presentó un proyecto de ley consensuado por todos los partidos políticos, pero no llegó a aprobarse debido al adelanto electoral. Tampoco la mayoría de las comunidades cuentan aún con un Plan Estratégico de Cuidados Paliativos Pediátricos, pese a ser una necesidad recogida en dicho proyecto.

Desde la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) venimos reclamando desde hace años al Ministerio de Sanidad y al de Educación que los cuidados paliativos se integren en los estudios de grado de medicina y enfermería, para que todos los profesionales sanitarios puedan ofrecer atención paliativa básica cuando sea necesario, así como formación especializada de posgrado para quienes deseen dedicarse específicamente a este ámbito.

Los cuidados paliativos no son el final del camino: son el inicio de una forma diferente de cuidar. Para cumplir la promesa de un acceso universal y justo, necesitamos voluntad política, recursos suficientes y una mirada humana compartida. Desde la Sociedad Cántabra de Cuidados Paliativos seguiremos trabajando con firmeza y esperanza para que ningún ciudadano de Cantabria —ni de España— se vea privado de este derecho.

Nuestro nuevo proyecto: los Death Cafés

En el ámbito de los cuidados paliativos, estamos convencidos de que hablar de la muerte, es hablar de la vida. Frente al silencio que a menudo rodea al final de la vida, creemos en la importancia de abrir espacios donde podamos conversar con naturalidad, empatía y respeto. Por eso, hemos comenzado a organizar una nueva actividad abierta al público general que refleja este espíritu: los Death Cafés.

¿Qué es un Death Café?

Un Death Café es un encuentro informal donde personas de distintas edades y orígenes se reúnen para hablar sobre la muerte y el morir. La idea nació en Londres en 2011 y desde entonces se ha extendido por todo el mundo, como una forma de fomentar la conversación honesta sobre un tema que suele evitarse, a pesar de que nos afecta a todos.

No es un grupo de apoyo al duelo, ni una charla académica, ni una sesión terapéutica. Se trata simplemente de sentarse a conversar, realmente es una tertulia, tomar un café o un té, compartir unas galletas o una tarta (sí, siempre hay algo dulce) y hablar, en la medida que cada uno desee, en un entorno seguro y respetuoso, sobre los miedos, dudas, creencias, recuerdos y reflexiones que cada uno tenga respecto al final de la vida.

¿Por qué organizamos Death Cafés?

En cuidados paliativos trabajamos a diario con personas que están al final de su vida, y también con sus familias. Sabemos por experiencia que poder hablar sobre la muerte con naturalidad ayuda a vivir mejor. Creemos que abrir estos espacios de diálogo en la comunidad es una forma de cuidar también a las personas sanas: darles un lugar donde puedan pensar, sentir y expresarse sobre algo tan universal como la muerte, sin tabúes y sin prejuicios.

Además, estas conversaciones ayudan a reducir el miedo, a fortalecer los lazos entre quienes participan, y a poner en valor lo que realmente importa en la vida. Cada Death Café es diferente, porque depende de quienes lo componen, pero todos tienen en común algo muy poderoso: la conexión entre personas que se atreven a hablar desde la sinceridad.

Nuestras primeras experiencias

Con gran ilusión, ya hemos celebrado seis Death Cafés:

  • En Galizano, en colaboración con la asociación AMGALI
  • En Ampuero, junto a la asociación FAASE
  • En Hoz de Anero junto al Grupo de Mapeo de Ribamontán al Monte.
  • En Santander junto al Colegio de Médicos.
  • En Torrelavega junto a la Asociación Española Contra el Cáncer en Cantabria.
  • En Cuchía de la mano de la asociación Vive Miengo.
Primer encuentro Death Café en Galizano con la asociación AMGALI
Segundo encuentro Death Café en Ampuero con la asociación FAASE
Tercer encuentro Death Café en Hoz de Anero, con el grupo de mapeo de Ribamontán al Monte
Quinto encuentro Death Café en Torrelavega. En la sede de la AECC en Cantabria.
Sexto encuentro con la asociación Vive Miengo en Cuchía

La respuesta ha sido muy positiva en los tres casos. Los participantes destacaron la calidez del ambiente, la libertad para compartir y lo valioso que fue poder hablar de estos temas sin sentir que estaban siendo juzgados o malinterpretados. Muchas personas salieron con la sensación de haber vivido algo necesario y reparador.

Estos son algunas de las aportaciones positivas en cuanto a la experiencia de los participantes:
» Trato con delicadeza y sin obligaciones»
«Hablar de la muerte como si fuese lo más natural, un tema tabú en una charla distendida y fluida»
«Estuvo muy bien porque hablamos de cosas que no nos atrevemos a hablar y a todos nos toca»
«Cómo se abre la gente en compañía de extraños»

Próximas ediciones

Dada la buena acogida, estamos trabajando en la organización de nuevas ediciones en distintos lugares de la región. Nuestro deseo es que los Death Cafés se conviertan en una actividad periódica, abierta a todo el mundo, que contribuya a romper el silencio que a menudo rodea a la muerte y que ayude a poner en el centro la vida.

Os animamos a estar atentos a nuestras redes y canales de comunicación para conocer las próximas fechas. ¡Nos encantará contar con vuestra presencia!